Hoy tenías los tenis azules. Un blue Jean oscuro, que se apoyaba delicadamente sobre tus tenis, y subía hasta tu cintura. No pude evitar notar que cada vez que te sientas, tus pantalones suben un poco y dejan ver tus tobillos blancos. No se si te he dicho antes lo mucho que me gustan tus tobillos.

Tenias una blusa verde que empezaba un poco arriba de tu vientre dejando ver un poco de tu piel. Me encanta cada vez que te veo vistiendo una blusa de tiras, tu cuello se ve tan elegante, largo y delineado. Puedo observar tus hombros dorados a la distancia, son inconfundibles, y tus brazos, como me gustan tus brazos. logrè observar que los bellos dorados de tus brazos comienzan un poco abajo del hombro, primero es una línea sutil de bellos, que descienden ensanchándose un poco hasta tu codo y desaparecen para surgir con más fuerza en todo tu brazo, cubriéndolo de tal manera , que pareciera que un manto de ceda lo abrigara hasta llegar a tu muñeca. y es curiosos que, en tu brazo izquierdo, los bellos dorados empiezan en tu hombro un poco más abajo que en tu hombro derecho, es uno de esos detalles que no puedo evitar notar, y que, te hacen única.

Me di cuenta que el martes pasado te cortaste el cabello, antes, bajaba hasta la mitad de tu espalda, puedo notar que lo cortaste un poco, uno o dos centímetros. No te preocupes… me sigue gustando.

Hace dos semanas ya que dejaste de usar morral  y empezaste a usar bolso, que además, siempre usas del lado izquierdo. Ya me di cuenta que, desde que tu amigo  rozó el lado izquierdo de tu cintura hace ya unas semanas, usas el bolso para ese lado. Estoy seguro que es tu lado más sensible, y lo escondes, me encanta que te reserves esos pequeños secretos para mí.

Ayer pasando por una floristería vi unas flores de color rojo, pero esa tonalidad de rojo que me encanta, muy parecido al color de tus labios, un rojo con tonos rosados como el color de una fruta madura y jugosa, exactamente el color de tus labios. Me he dado cuenta que ya te percataste de lo atractivo del color de tus labios, y en ocasiones llevas unos pendientes del mismo color, pequeños y sutiles.

Es la tercera vez en esta semana que cambias el color de tus uñas, no te sigas preocupando por eso, para unas manos tan hermosas y delicadas como las tuyas, le color de las uñas no importa, aunque yo las prefiero al natural.

Ya se que te lo he escrito muchas veces, pero, te lo juro, me encanta tu sonrisa. Bueno, todas tus sonrisas, pero  sobre todo esa sutil, casi imperceptible, que, en ocasiones, creo que solo yo noto. Esa sonrisa que brota de tus labios cada vez que ves como la luz pasa através de las hojas de un árbol dejando todo tipo de figuras en el suelo, o cada vez que vez que una pareja se besa con los ojos cerrados. Yo se que piensas en mi, si si lo se, es un poco pretencioso, pero nunca me has dicho lo contrario.

Estas últimas semanas contigo han sido maravillosas, siento que no puedo esperar a que nos conozcamos.