Eran las tres de la mañana y porfin había terminado ese libro que había comprado unas semanas antes. Fue un buen libro, me dije, aún inmerso en las meditaciones a las que me condujo su final, y en medio de los preparativos para irme a dormir llegué a la conclusión de que el día siguiente iría a la biblioteca a prestar un libro no teniendo dinero para comprar uno nuevo.
Al día siguiente como lo había planeado me dirigí a la biblioteca municipal para encontrar algún libro que distrajera mi atención en la temporada de vacaciones que parecía no terminar.
Al entrar a la biblioteca, me encaminé inmediatamente a la sección de literatura y empecé a buscar algo de mi agrado. Después de mucho buscar entre resúmenes y malas ediciones, logré encontrar un libro que satisfacía mis deseos, que no era un resumen y cuya editorial me era confiable, además, era un libro que me habían recomendado varias veces así que lo llevé a mi casa y esperé hasta la noche para empezar a leerlo.
Habiendo pasada la media noche, como era mi costumbre, empecé mi nueva lectura. Me acomode en el sofá y, luego de asegurarme que la luz era la adecuada, empecé a leer.
Rápidamente el libro me introdujo en la historia y me desconecté de la realidad, luego de algunas páginas empecé a notar ciertos patrones que se repetían hoja a hoja, lo cual me intrigó, por lo que empecé a prestar mas atención a cada marca que encontraba en las hojas. Luego de unas páginas más, pude distinguir claramente tres tipos de marcas: la primera consistía en una leve curva que tomaba la hoja desde la parte inferior, y que parecía ser la parte de la hoja por la que algún lector anterior solía agarrar el libro y pasar la página. La segunda marca, estaba ubicada en la parte superior de la hoja y se hacia notar por una especia de marca de un color muy claro que olía a alguna crema que no logré identificar, pero que parecía ser de las que usan las mujeres para suavizar la piel, y la tercera, era la mas visible de todas, estaba en el centro y era mas brusca que las demás, por lo que producía una arruga en el centro de la hoja.
De las tres marcas pude concluir que: las dos primeras parecían pertenecer a dos lectores disciplinados y asiduos, por la constancia en la marca y la regularidad con que aparecían en las paginas, y de la tercera que pertenecía a un lector no muy experimentado que posiblemente había llegado al libro por casualidad o por recomendación.
Inmediatamente me percaté de las tres marcas, me pareció fascinante como los libros prestados en las bibliotecas, eran a su vez un libro de cada lector que en algún momento había prestado el libro, yo no estaba muy acostumbrado a ésto puesto que siempre compraba libros nuevos y me pareció sumamente agradable, además de la lectura del libro, la lectura o el intento de lectura que podía hacer de los lectores anteriores que habían dejado sus huellas.
Sumamente interesado en ambas lecturas, continúe muy atento a todo lo que me decían a medida que pasaba las paginas. Lo primero que pude notar fue que la tercera marca, la mas violenta y que parecía pertenecer al lector sin mucha costumbre, desaprecio mas o menos al transcurrir un cuarto del libro, señal que reconfirmó mi teoría sobre el tipo de lector, las otras dos continuaban exactamente iguales con alguna variaciones: la primera, ubicada en la parte inferior dejaba ver que en las partes en las que el libro desarrollaba un contenido critico y transgresor, las marcas se hacían más intensas, como si el lector apretara con más fuerza las paginas y el libro, por lo que supuse que eran esos los contenidos del libro que más excitaban e interesaban al lector. La segunda marca, continuaba con la misma delicadeza, a excepción de las partes del libro que contenían los detalles específicos y puntuales de los personajes y la historia, en donde se notaba que las marcas de la crema aparecía sobre algunos párrafos y líneas, por lo que entendí que la lectora las repasaba con el dedo, lo que me hacia ver que prestaba particular atención a este tipo de detalles.
A medida que me introducía mas en ambas lecturas, me parecía fascínate como cada lector posee una personalidad a la hora de leer un libro, y como los detalles que deja y en los que se fija, dicen tanto de las razones por las que alguien llega a un libro, y las lecturas que hace de él.
Aunque pueda parecer que la historia del libro había perdido para mi el interés por prestar tanta atención a la lectura de las marcas, en realidad no era así, las historia del libro me atrapaba, y me atrapaba aun mas al estar acompañada de dichas marcas, es mas, cuando llegué a el clímax de aquel libro, el punto en que la historia unía todos lo cabos sueltos, quedé supremamente extasiado, casi al borde del llanto, y más aún cuando al observar atentamente la página en la que ocurría, pude ver como ambas marcas se intensificaron de una manera asombrosa. En la primera se notaba la presión excesiva hecha por el lector y el incremento en la curvatura de la hoja, y en la segunda también un aumento en la presión hecha a las páginas, y la marca de la crema en casi todas las líneas de la página. En ese momento sentí en mi, algo que nuca había sentido con ningún otro libro, era como si en ese mismo momento estuviera acompañado de aquellos dos lectores que no conocía, pero que sentía conocer de una manera tan profunda, y al ver que exactamente el clímax del libro había tenido el mismo efecto en los tres, me pareció tan fantástico, era como si fuéramos un grupo de amigos interesados en los mismo temas, pero con nuestras particularidades, hasta pude notar que había una mancha que no había observado antes, que parecían ser lagrimas, imagen mental que me conmovió, pero al tiempo me pareció algo cliché, unas lagrimas cayendo sobre unas hojas, aunque igual no dejaba de tener algo de poético a causa de la situación en la que me encofraba.
Después del clímax de libro, todo transcurrió con normalidad, y me pareció muy curioso acerca de la segunda marca, la regularidad con que aparecía la huella dejada por la crema en todas las paginas, un curioso el ritual el de la crema en las manos antes de leer. Y aunque no podía estar seguro de las interpretaciones que había hecho de aquellas marcas, algo me decía que mi interpretación era correcta, o por lo menos eso quería creer.
Así termino el libro que dejo en mi la sensación de tener dos amigos en alguna parte, que concia profundamente aunque nunca los hubiera visto, y por supuesto, luego de terminar el libro, decidí seguir prestando más libros en las bibliotecas, y esperar aun más historias.








