Recuerdo que todo empezó un jueves. Como todos los días, o mejor dicho noches, me dirigí a mi habitación a organizar todo lo necesario para irme a dormir, y luego de haberlo hecho, me acosté totalmente dispuesto a comenzar el sueño tan pronto me sumergiera en él.
Luego de un tiempo de estar acostado boca arriba pude percatarme de que el sueño no se apoderaba de mí y decidí cambiarme a una posición más cómoda, para uno de los lados, pero ni de esa manera pude conciliar el sueño así que cambié nuevamente de posición.
Después de intentar sin éxito en toda la noche conciliar el sueño, pasó por mi cabeza, o mejor, me percaté, de que alo había cambiado con el dormir. Era como si ya no fuera simplemente acostarme con la cantidad de sueño necesario para poder descansar sumergido en el universo de los sueños, sino como si necesitase saber algún tipo de fórmula o truco para lograr apagar el foco de la conciencia.
Por fin cuando llegó la madrugada y la luz del sol salió pude quedarme dormido sin darme cuenta y al despertarme unas horas después, con un sueño que me dominaba, tuve que empezar mis labores, pero en ningún momento recordé el pensamiento que horas atrás había cruzado por mi cabeza.
Cuando llegó nuevamente la noche y luego de terminar los preparativos de siempre para irme a dormir, me acosté totalmente exhausto y seguro, aunque en realidad sin pensarlo, de que me dormiría instantáneamente, pero nuevamente luego de estar un tiempo acostado boca arriba cambié de posición hacia uno de los lados y luego hacia el lado contrario. Otra vez era incapaz de dormir. Como la noche anterior sólo logré conciliar el sueño en la madrugada y luego de intentar toda posición que cruzo por mi cabeza para quedarme dormido, y la idea que había aparecido antes se afirmó esa noche, o mejor dicho día, en mi cabeza. Esta vez estaba seguro, algo había olvidado. En toda mi vida nunca había tenido un solo problema para dormirme, ni el estrés, ni la llenura, ni el hambre, ni algún dolor ni siquiera la falta de sueño era un obstáculo para mi a la hora de dormir. Era como si con solo decidirlo fuera capaz de hacerlo y cuando esa voluntad estaba alimentada por el cansancio o el mismo sueño no había nada, y digo nada por que no había nada, ni siquiera una mujer en mi cama que pudiera impedírmelo, lo que me ocasionó más de un problema, unas cuantas mujeres que profesan un profundo odio hacia mi humanidad y un rumor acerca de mi deseo sexual que es totalmente falso y que desmiento férreamente con el argumento de que un ser que no duerme bien es incapaz de cumplir a cabalidad con ninguna actividad, incluyendo la tan placentera actividad que puede hacerse con una mujer en una cama, o baño, o cocina, o sala, o escaleras, o sitios públicos, en fin. Pero ese no es el tema ni la historia de este escrito.
Volviendo al tema, concluí que por alguna razón había olvidado dormir, o no dormir, pero sí como dormirme por que al final, en la madrugada, me dormía, pero luego de un interminable número de ensayos e intentos para lograrlo. Absolutamente a oscuras con un problema tan serio pero una teoría tan rara, decidí dedicar el tiempo de insomnio a encontrar un solución a mi tan extraño problema, que además, se agudizaba con el paso del tiempo.
Ya habían pasado cuatro días desde el primero y la situación era la misma, todo era oscuridad y nada arrojaba algo de luz a la solución del problema lo que me obligó a considerar seriamente la idea de comentar mi problema, o mejor, mi teoría acerca de éste a los demás, pero el miedo a la burla que generaría una teoría tan fantástica, por llamarlo de algún modo, me detuvo.
La situación cada vez era peor, era incapaz de sostener una conversación y me vi en peligro de muerte muchas veces al cruzar las calles, metía el control del televisor a la nevera el teléfono, los zapatos aunque debo decir que la extraña obsesión que tenía de meter todo en la nevera me divertía después de unos días porque cada vez que olvidaba o no sabía donde había algo veía dentro de la nevera y casi sin falla ahí estaba. Afortunadamente dentro de mis labores diarias nunca han entrado tareas como manipulación de elementos cortantes o maquinaria pesada porque estoy que seguro de que lo que hubiera perdido no lo encontraría después en la nevera.
La gente cercana empezaba a notar en mi una rara actitud, lo que generó preguntas al respecto a las que yo respondía con la excusa de un malestar, aunque en realidad estuve muchas veces a punto de contar mi tragedia y ver si no era únicamente mi problema, si a los demás le había pasado, si había alguna solución sencilla pero no, decidí mantenerme en silencia hasta descartar mi teoría.
Al quinto día luego de estar un tiempo boca arriba y pasar a estar para un lado pensé en salir en busca de ayuda y contar mi problema para buscar solución, pero cuando me cambiaba para el otro lado vi una luz. Todas las noches que había vivido esa pesadilla, boca arriba, para un lado y luego para el otro, eran los tres movimientos con los que empezaba todas las noches y a medida que avanzaban hacía otras muchas más posiciones, siempre, por alguna razón en el mismo orden,, el problema era que no recordaba los detalles, ni siquiera, para cual de los dos lados giraba luego de estar boca arriba, que supuse, era el primer paso. Viendo para el lado en el que me encontraba en ese momento deduje que primero volteaba a la derecha y luego hacía la izquierda, que era como estaba en el momento de la epifanía. El problema era que estando conciente de que tenía que percatarme de los pasos o posiciones, me era muy difícil, por lo que me demoré dos semanas en las que mi vida casi termina, aunque fue interesante descubrir los pasos, para descubrir todo el orden exacto de las posiciones que tenía que hacer antes de irme a dormir. Voy a escribirlas rápidamente antes de irme a dormir y realizarlas, y terminaré esta historia ya porque temo que por alguna descabellada razón el paso de escribir un cuento se añada a la rutina y en ese caso, teniendo que escribir una historia todas las noches para irme a dormir, lograría hacerlo cada dos o tres meses y estando privado del sueño por mas de tres semanas seguramente moriría, o me daría muerte.
Esta es la lista de posiciones.
Boca arriba.
Hacia la derecha.
Hacia la izquierda.
Abrazar la tercera almohada estando boca arriba.
Abrazar la tercera almohada estando hacia la derecha.
Tirar la tercera almohada al suelo.
Coger la segunda almohada y abrazarla hacia la izquierda.
Colocar la segunda almohada sobre la primera haciendo una cruz y acostarme boca abajo sobre ella.
Acostarme sobre la primera almohada boca arriba y poner la segunda sobre mis ojos.
Poner la segunda almohada sobre la primera.
Recoger la tercera del suelo y ponérmela sobre los ojos.
Tirar la tercera almohada al suelo.







